La soledad
En ocasiones no hay más que mirar al rededor. El mundo está lleno de gente. La ciudad está llena de gente. Gente que no se detiene, que va a lo suyo. Gente más o menos insensible a lo que la rodea. Me encuentro rodeado de muchas personas, pero sola. Más solo que nunca.
Un gran silencio me invade. La soledad me acompaña. Nadie la quiere. Nadie quiere la soledad. Sin embargo es mi fiel y única amiga. Por lo menos una amiga especial. Me escucha. Me sigue. Me siente.
¿Puede marcharse? ¿Seguirá aquí? ¡No lo se!
¡Oh soledad amarga! ¡Oh soledad bendita! Llegas y te niegas en marchar. Me haces crecer cuando te acepto. Y me llenas de dudas cuando te
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